Por si esto fuera poco, otros ministros, como José Bono, también hacen gala de su gusto por el lujo. A sus múltiples propiedades, el ministro de Defensa ha sumado un piso de unos 300 metros cuadrados en el Paseo del Pintor Rosales de Madrid, una de las zonas más caras de la capital. Se estima que puede rondar el valor de la vivienda entre los dos y los tres millones de euros, una cifra desde luego que no está al alcance de cualquier votante.
Además, Bono gastó del presupuesto de Defensa una importante suma de dinero -se habla de trescientos mil euros- en una comida celebrada en la fiesta de la Inmaculada del año pasado, en el Alcázar de Toledo, con más de doscientos invitados y una suntuosa preparación de la sala para acoger el ágape. El inmueble, actualmente en obras, requirió todo tipo de acondicionamientos, desde la calefacción hasta cocinas portátiles, para que todo estuviera a gusto del ministro. El remate fue la orden de Bono de trasladar diez tapices de los siglos XVI y XVII del contiguo Museo de Santa Cruz para decorar el salón. El PP de Castilla-La Mancha dio plantón a Bono en aquella ocasión por el despilfarro.
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